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    Por: Norma Alcamán Riffo
    Magíster en Literatura
    Diplomada en Administración Cultural

    Pablo Neruda, miembro de la Sociedad de Bibliófilos Chilenos -en la cual participó desde sus inicios- fue un bibliófilo en toda la extensión de la palabra. En su biblioteca personal, distribuida en tres casas (Santiago, Valparaíso e Isla Negra) atesoró más de 11.500 libros, además de cartas, manuscritos y documentos de gran valor histórico y cultural, que actualmente se conservan tanto en la Fundación Pablo Neruda, como en la Universidad de Chile, su Alma Mater, donde estudió Pedagogía en Francés y a la cual donó parte de sus colecciones en 1954.

    Pablo Neruda (1904-1973), socio de número 80 en la Sociedad de Bibliófilos Chilenos, tenía un gusto exquisito por los libros y poseía ediciones de gran valor bibliófilo.

    Su amor por los libros comenzó tempranamente. Tal vez el clima frío y lluvioso del sur de Chile contribuyó a desarrollar su pasión por la lectura y despertó su vocación poética. Desde muy joven, fue un ávido lector que, de manera natural, derivó al coleccionismo, siempre a la búsqueda de obras literarias antiguas, escasas o valiosas, interés que se vio facilitado más tarde por sus numerosos viajes y estadías en diferentes países. Poco a poco, Neruda fue enriqueciendo su biblioteca con especial cuidado y dedicación; era exquisito en los detalles de edición, tipo de papel y costuras.

    Cada vez que viajaba a Francia, solía visitar los bouquinistes, junto al río Sena, en París.

    La Araucana y un incunable de Petrarca en su biblioteca

    Un aspecto poco difundido de Neruda, es el contenido de su biblioteca, en la cual encontramos un ejemplar de La Araucana, de 1632 (cabe señalar que la primera edición fue publicada en Madrid en 1569), obra de gran valor cultural.

    Otro libro muy interesante de su colección, es Trionfi, de Petrarca, edición de 1484 (1° ed. original: entre 1351 y 1374. Editio prínceps: Venecia, Vindelino da Spira, 1470). Esta valiosa obra, publicada en el año 1484, es un bellísimo incunable. ¿Qué significa la denominación “libro incunable”? “La palabra incunable proviene del latín incunabulae y significa ‘en la cuna’. Se utiliza para designar a todos los libros impresos en Europa occidental desde que el orfebre Johannes Gensfleisch -más conocido como Johannes Zum Gutemberg (1400-1468)- inventa la imprenta con tipos móviles en Maguncia el año 1440, inspirado en las prensas utilizadas para exprimir uvas en el proceso de elaboración del vino. La denominación ‘incunable’ rige conceptualmente hasta 1501, fecha en que esta tecnología se masificó. Para entonces, en cientos de ciudades europeas había prensas dedicadas a reproducir textos.” (*)

    Petrarca, Francesco (1304-1374), Ad illustrissimum Mutine ducem diuum Borsium Estensem Bernardi glicini medicine ac philosophie discipuli in triumphorum LL P Fran. Petrarce expositio incipit, Piero Veronese, Venezia, 1484, 503 páginas. Colección Neruda. Archivo Central Andrés Bello, Universidad de Chile.

    Un libro de Aldo Manuzio (1450-1515)

    Continuando este recorrido por la biblioteca de Neruda, encontramos un libro particularmente interesante: Pharsalia, publicado en la Serenissima Repubblica di Venezia, en 1502 (siglo XVI), por la imprenta del humanista e impresor Aldus Manutius (1449-1515), quien fuera reconocido como el más grande tipógrafo de su tiempo. Gracias a su trabajo de edición, se recuperaron valiosas obras de la antigüedad clásica. Por otra parte, realizó diversos aportes que siguen vigentes hasta nuestros días, tales como la puntuación, la invención del punto y coma, de los caracteres cursivos, la numeración de las páginas y el formato en octavo. El hecho que Neruda haya sido propietario de este libro, nos indica que era un refinado bibliófilo, que conocía la historia del libro desde sus inicios y que apreciaba tanto la influencia de Aldo Manuzio en la cultura occidental, como el valor histórico de sus ediciones.

    Pharsalia (también conocida como Bellum civile), es un poema inacabado, escrito por el célebre poeta romano Marco Anneo Lucano (39-65 D.C.), que consta de 10 cantos acerca de la guerra civil que se llevó a cabo entre Julio César y Pompeyo. En esta obra, escrita en latín, Lucano retomó la antigua tradición romana de la epopeya histórica, prescindiendo de los elementos mitológicos. Cabe destacar que es considerada un clásico en el canon de la literatura antigua.

    Marco Anneo Lucano, Pharsalia, Aldo Manuzio, Venecia, 1502, 280 páginas.
    Colección Neruda. Archivo Central Andrés Bello, Universidad de Chile.

    Neruda poseía también otros libros antiguos y valiosos de la península itálica. Dado el alto valor literario y cultural que apreciaba en La Divina Comedia de Dante Alighieri, tenía una pequeña colección con diversos ejemplares. El más antiguo, data de 1529.

    Dante Alighieri, La divina commedia, Firenze: G.C. Sansoni, 1915.
    Colección Neruda. Archivo Central Andrés Bello, Universidad de Chile.

    Esta obra del “sommo poeta”, fue publicada en el año 1915, en la ciudad de Florencia, por G. C. Sansoni Editore. Contine antecedentes biográficos de Dante Alighieri (c.1265-1321) y anotaciones página a página. Se trata de uno de los libros que pertenece a la colección donada por Pablo Neruda a la Universidad de Chile en 1954 y cuyo conjunto fue declarado Monumento Histórico Nacional en el año 2009.

    Obras francesas

    Como sabemos, Neruda hablaba francés. Además, conocía las grandes obras literarias francesas. Es por esto que adquirió la Enciclopedia de Diderot y D’Alembert, de 1751. También era propietario de las pruebas de imprenta de Les travailleurs de la mer (Los trabajadores del mar), 1866, con correcciones en los bordes, escritas de puño y letra por su autor, el poeta, novelista y dramaturgo Víctor Hugo (1802-1885), considerado uno de los mayores exponentes literarios europeos del siglo XIX.

    Víctor Hugo, Les travailleurs de la mer [maquette], Librairie Internationale A. Lacroix, Verboeckhoven et C. Editeurs, Paris, 1866, 2 vólumenes. Colección Neruda. Archivo Central Andrés Bello, Universidad de Chile.

    También advertimos otra obra única en Chile: Nouveau langage des fleurs. “El texto, sin autor preciso, tiene tres objetivos: identificar conceptualmente el lenguaje existente de manera implícita en cada una de las flores ordenadas por tipos y nomenclaturas precisas; interpretar el valor simbólico de las mismas; y ejemplificar el uso literario, novelesco y poético que las flores han tenido, considerando el trabajo de múltiples escritores europeos, entre los que se encuentra el eminente Honoré de Balzac. Al final del libro encontramos poesías y narraciones al respecto.” (*)

    Nouveau langage des fleurs avec leur valeur symbolique et leur emploi pour l’expression des pensées, Librairie de L. Hachette et Cie, Paris, 1866, 174 páginas más 11 láminas. Colección Neruda. Archivo Andrés Bello, Universidad de Chile.

    Otros libros de su colección

    En referencia a España, país que también era uno de sus predilectos, poseía una edición de Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes, publicada en 1617.

    Además, de literatura norteamericana, tenía las Obras Completas de Edgar Allan Poe, publicadas en New York, el año 1895.

    En lo que respecta a Latinoamérica, también coleccionaba primeras ediciones de grandes autores. Tal es el caso de un libro del gran intelectual mexicano Octavio Paz (1914-1998), quien posteriormente obtuvo el Premio Cervantes en 1981 y el Premio Nobel de Literatura en 1990.

    Octavio Paz, Entre la piedra y la flor, Editorial Nueva Voz, México, 1941, 15 páginas.
    Colección Neruda. Archivo Central Andrés Bello, Universidad de Chile.

    Sus libros como objetos de colección

    Neruda era un bibliófilo, no solamente para conformar su colección de libros y biblioteca, sino también al publicar sus propios libros. En efecto, en sus ediciones, prefería los tirajes cortos, como Los Versos del Capitán (Napoli, 1952), publicado en tan solo 44 ejemplares. Ciertamente, es uno de los libros altamente valorados por los coleccionistas de su obra.

    Los versos del capitán, publicado en Nápoles, 1852, en solo 44 ejemplares adquiridos previamente por suscripción. Entre otros propietarios, encontramos a Luchino Visconti (director de cine), Elsa Morante (escritora, casada con el escritor Alberto Moravia), Giulio Einaudi (intelectual y editor), Jorge Amado (uno de los más destacados escritores de Brasil) y Giorgio Napolitano (Diputado, Senador y Presidente de la República de Italia). (**)

    Además, varios de sus libros unen literatura y pintura, al presentar poemas con obras de Mario Toral de Chile y Guayasamín de Ecuador. En definitiva, como todo bibliófilo refinado, atesoraba los libros tanto por el valor de las ideas transmitidas, como por la forma. En este sentido, consideraba al libro como un objeto de arte en sí mismo.

    David Alfaro Siqueiros, Pablo Neruda y Diego Rivera (casado con la pintora Frida Kahlo), quienes, junto a Clemente Orozco, fueron los creadores de la Escuela Mexicana del Muralismo.

    En 1960, publicó Toros con 15 grabados de Pablo Picasso, en un trabajo conjunto que coronó la amistad entre ambos artistas, basada en la admiración mutua y compromiso por la paz mundial (recordemos que eran los tiempos de la guerra fría). El trabajo de este libro, demoró alrededor de dos años y fue elaborado cuidadosamente por los mejores tipógrafos y grabadores franceses, con materiales de la mejor calidad. Finalmente, se presentó en la Galerie Bellechasse, en París, con una edición de solamente 500 ejemplares, más otros 20 fuera de comercio. Evidentemente, se trata de otro libro de Neruda muy codiciado por los coleccionistas de su obra.

    Uno de los aspectos interesantes de este libro, así como de su obra completa, es el hecho que se ha convertido en objeto de colección por parte de bibliófilos de todo el mundo. En otras palabras, Pablo Neruda era un coleccionista cuyos libros son actualmente objeto de colección. Un bibliófilo respetado y altamente cotizado en el ámbito de los bibliófilos.

    París era su ciudad predilecta donde, además de comprar libros, llevaba una intensa vida social y cultural. En la foto, conversando durante una comida con su amigo Pablo Picasso.

    En 1966, Pablo Neruda viajó a Nueva York, donde se reunió con su amigo Arthur Miller. Junto, realizaron un recorrido por diferentes bibliotecas y librerías de la ciudad. Afortunadamente, de este encuentro quedó registro fotográfico.

    Pablo Neruda y el dramaturgo Arthur Miller, visitando una biblioteca en Nueva York, 1966.
    Pablo Neruda con el dramaturgo y guionista Arthur Miller, en una librería en Nueva York, 1966.

    Finalmente, podemos afirmar que, al estudiar historia de la literatura, advertimos que su evolución se va dando a través de un hilo conductor, que es el palimsesto, término que proviene del griego palin (otra vez) y psaein (grabar), que se aplicaba a los manuscritos cuya escritura era borrada para escribir otros textos en la misma superficie, quedando siempre restos de la escritura anterior. De esta manera, Pablo Neruda leyó a los clásicos, acogió la tradición y aportó su parte. A su vez, Neruda ha sido fuente de inspiración de poetas posteriores.

    En la actualidad, forma parte del canon literario y es leído por nuevos poetas que reciben su influencia, con esa maestría expresiva del universo interior que alcanzan los grandes poetas y escritores. Por ello, las experiencias de sus viajes, las amistades que cultivó en el mundo intelectual de la época, la forma en la cual procesaba sus lecturas e integraba su influencia, la dedicación con la cual buscaba, coleccionaba y atesoraba sus libros, todo ello sumado a su cultura, sensibilidad, conocimiento de las claves del lenguaje poético, visión de mundo y capacidad creativa, contribuyeron a ser considerado un destacado bibliófilo y uno de los poetas más grandes en lengua española, Premio Nobel de Literatura en 1971.

    () Fuente: Archivo Central Andrés Bello, Universidad de Chile (*) Fuente: Biblioteca del Centro Caprense Ignazio Cerio (Capri, Italia).

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